domingo, 5 de septiembre de 2010

Poema 9 #



Ebrio de trementina y largos besos,
estival, el velero de las rosas dirijo,
torcido hacia la muerte del delgado día,
cimentado en el sólido frenesí marino.
Pálido y amarrado a mi agua devorante
cruzo en el agrio olor del clima descubierto,
aún vestido de gris y sonidos amargos,
y una cimera triste de abandonada espuma.
Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única,
lunar, solar, ardiente y frío, repentino,
dormido en la garganta de las afortunadas
islas blancas y dulces como caderas frescas.
Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos
locamente cargado de eléctricas gestiones,


de modo heroico dividido en sueños

y embriagadoras rosas practicándose en mí.


Aguas arriba, en medio de las olas externas,


tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos


como un pez infinitamente pegado a mi alma


rápido y lento en la energía subceleste.